jueves, 23 de julio de 2009

El caballero de las dudas II

Han pasado varios años y la he vuelto a ver , a lo lejos pero la vi, volvió el color de sus ojos a hostigar al caballero de las dudas, me hice mas preguntas de las que un borracho podría formular en su total estado de ebriedad, ella venia ,como en esos sueños perdidos, sentía como mi abatida armadura quería volver a tomar el viril vigor de aquellas épocas, las cuales todavía no puedo olvidar, no la puedo olvidar, creo que sigue martillando sobre mi caoba corazón, es muy difícil creer que pasaron muchos años- ¡Maldita sea! Le veo todos los días… en mis sueños-.

Creo que sigo enamorado pero sin armas, totalmente desarmado y mal protegido a cada una de sus palabras, solo la he visto una vez.

Tuve la oportunidad de rozar sus versos no escritos, en una noche donde la luna no estaba pintada, La Mar cantaba por excelencia con su eterno e incesante tono agresivo, una canción “vaivén”, la arena no se inmutaba pero podía sentía el orgásmico sentimiento espiritual del conforme y tal ves mediocre roce con ella – déjenme tranquilo culposos recuerdos, no puedo, no podré, menos quiere ni querrá jamás – como dije “una vez” no la puedo olvidar.

Estoy sentado en un rincón desparramado en una silla tratando de adivinar y recordar como encajaban sus labios con los míos, cada vez más convencido que el tiempo no borro la predilección entre todas por ti, quiero aclararle a ese viejo tiempo, mudo, apurado, impaciente, despiadado que sufro no porque jamás la volveré a tener, no se trata si puedo o podría olvidarla, sufro porque todos los días me confieso al espejo que no creo, SE que vivo enamorado de aquella real ausente mujer , mi dama de dudas.
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