lunes, 27 de julio de 2009

Clotilde mis putas

Es el papel que algarroba mis sentimientos, la dura calle que no me deja escribir, excitando la cólera más profunda, con el constante martirio de las bocinas malogradas por los autos.

La voz de Clotilde se hace notar entre tanto infierno, de vez en cuando por su ausencia. Entre todos yo soy el más mentiroso, más honesto que cualquiera, mentiroso una que otra vez cuando escribo, Clotilde lo sabe y sus ojos niegan haberlo visto.


Llega la impetuosa ley del ruido mudo, aburrido desesperante. ¡Maldita sea la mierda que me lleva a la cama para escribir toda esa triste divina puteria! ya no solo de noche más bien ahora de día casi tarde. Mis putas lindas putitas escriben chorreando todo en un papel con letras totalmente incoherentes ellas prostituyen sus tintas al precio de una lágrima que cae se desliza y me abandona… después desforman tus ideas como el primer placer que ataca como si fueran ideas fálicas pero mas bien son poéticas. – no te soporto en las noches, déjame dormir, no me dejes soñar maldita la inspiración que te trajo hasta aquí.

Clotilde no quiere volver y no se como explicarle que tengo fuego en mis manos que no me quiere dejar; la extraño tanto, ya ni la quiero ver, oler, tocar pero nunca dejare de seguir imaginándola porque sin ella y mis putas, no habría noche donde podría escribir sin dormir.

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